Bajo esa premisa, se dictó la prisión preventiva para Mariela Altamirano, madre biológica del niño, y su pareja, Maicol González, quienes hoy permanecen tras las rejas.
Una pericia que cambia el escenario
Según confirmaron fuentes judiciales, los estudios complementarios (histopatológicos) habrían determinado que el deceso no fue producto de un traumatismo cerebral provocado por terceros, sino de una infección respiratoria aguda que no fue tratada a tiempo.
El giro en el caso genera un fuerte impacto, ya que la acusación original apuntaba a un “homicidio agravado por el vínculo” en el caso de la madre, y un rol activo por parte del padrastro en las agresiones.
Ahora, los abogados defensores buscarán la libertad de los imputados, alegando que no hubo intención de matar ni agresiones físicas directas que causaran la muerte.
Pese a los avances médicos de la pericia, el entorno del nene que lo crió durante sus primeros años —encabezado por su padre Luis López y su “mamá de corazón” Lorena Andrade— rechaza rotundamente esta versión.
“Ángel no tenía ninguna enfermedad. A Ángel lo asesinaron y eso se sabe”, expresó con dolor Andrade en declaraciones recientes. La familia sostiene que el nene presentaba signos claros de maltrato desde que fue revinculado con su madre biológica hace apenas unos meses por orden de la justicia de familia.
Las dos caras de la investigación
Hasta el momento, la investigación se movía sobre dos ejes. Por un lado, la hipótesis del maltrato, basada en los 22 hematomas internos detectados inicialmente, que sugerían un patrón de violencia sistemática.
Por otra parte, la falla estatal. La mira puesta en el juez de familia que otorgó la tenencia a la madre biológica pese a las advertencias del entorno del niño y del propio Ángel, quien habría manifestado en varias ocasiones que no quería ir a esa casa.