Aunque los mandatarios alojados en la capital bávara serán trasladados en helicóptero hasta el lugar de la reunión, hoy por la mañana se temía que grupos de personas interrumpieran las vías de acceso terrestres al Castillo, dificultando el traslado de los equipos técnicos de las comitivas.
Por otra parte, después de que la semana pasada fueran incendiados móviles policiales, las fuerzas de seguridad se dispusieron para enfrentar las movilizaciones protagonizadas por movimientos políticos de izquierda, ecologistas y anticapitalistas.
Hasta la mañana del lunes, las marchas se habían realizado con relativa normalidad y pocos incidentes si se las compara con las que se protagonizaron durante la cumbre del G20 en Hamburgo 2017.
Las organizaciones alemanas, sin embargo, denunciaron que la “represión” había incluido la detención de unas decenas de personas.
Eso no impidió que Munich viviera un clima de normalidad, donde las quejas de los ciudadanos locales se centraron, sobre todo, en las demoras producidas en el tránsito por el paso de las comitivas.