Antes tuvo otra, en el año 2006, que recayó en el por entonces titular del Primer Juzgado de Instrucción, Leopoldo Zavalla Pringles, a quien también le prescribió la causa. La sorpresa es que, según contaron fuentes judiciales, el abogado designado para defenderlo en ese proceso fue Flores, que en aquella época aún no entraba al Poder Judicial, aunque no intervino porque a su cliente ni siquiera lo indagaron.
Con el antecedente de 2006, Flores se tendría que haber inhibido de intervenir en la denuncia que recibió siete años más tarde contra Martínez. Pero no sólo que no lo hizo, sino que se le vencieron los plazos, el expediente quedó en la nada y el ginecólogo terminó zafando por segunda vez.
La noticia cayó como un baldazo de agua fría en el segundo piso de Tribunales. Ya no sólo quieren saber si Flores hizo un mal trabajo, sino que se preguntan si dejó prescribir la causa de 2013 para favorecer a su antiguo cliente.
"Eso es causal de destitución", se escuchó decir a un funcionario judicial después de enterarse de quién fue el abogado del ginecólogo en 2006. La posibilidad de un proceso de esa naturaleza contra Flores ya sobrevuela el edificio 25 de Mayo. Enterado de la prescripción a manos de Flores , el cortista Guillermo De Sanctis le apuntó elípticamente el martes: "Cualquier juez que deje que se le prescriban las causas, que incurra en morosidad, que tenga detenidos a los que no indaga y no haga su trabajo, está a tiro de un Jury de Enjuiciamiento".
La prescripción de las causas de 2006 y 2013 no es algo menor. La última estuvo a punto de llegar a juicio y si Martínez era condenado e inhabilitado para seguir ejerciendo la medicina, los presuntos hechos que estallaron en las nuevas denuncias no habrían sucedido.