La visita encontró un par de oasis en los que logró controlar la pelota y salir. Intentó exprimir cada balón quieto, o poner a correr a sus rapiditos de contra. Lo logró y con contundencia a los 30′, cuando puso a Mainero cara a cara con Armani: el ex Vélez definió con pericia y dio la nota en el Monumental. Y a los 43 se repitió la fórmula, tras un caño delicioso de Licha López y otra corrida del rubio, que conjuró el arquero.
Se notó que a River le faltó un hombre que rompiera con desequilibrio individual y así no terminar como fórmula en un centro de Simón o de Elías Gómez, de fácil resolución para el 4-5-1 del Kiwi. De hecho, lo más claro partió con un par de intentos de David Martínez y de Casco.
Para colmo, a los 43 minutos, Andueza se impuso con autoridad en las alturas y con un cabezazo venció la resistencia tenue de Armani. 2-0 en dos llegadas para Damonte y sus pupilos.
Gallardo entendió que el equipo necesitaba un shock en el complemento. Ya en el vestuario, reemplazó a Aliendro y a Elías Gómez por De la Cruz y Paradela, futbolistas con gambeta. Y después mandó al campo a Juanfer Quintero, Paulo Díaz y Matías Suárez (el refuerzo Pablo Solari no estuvo en el banco por un cuadro gripal).
Fue el colombiano, sobre todo, el que ofreció soluciones. Con imaginación, arriesgando pelotas filtradas sin acunar en exceso la pelota. Y si bien en una réplica Mainero hizo temblar el palo y cortó la eficacia plena del visitante, a los 21′, Quintero sacó un centro preciso para la peinada de Mammana, quien firmó el descuento.
* El descuento de Mammana, tras cesión de Quintero
River profundizó el asedio, aunque con la misma dificultad para hallar espacios, salvo cuando Juanfer halló la llave. Sarmiento tomó aire con el Pata Castro imantando la pelota.