En la conferencia de prensa posterior al encuentro, el técnico Diego Simeone explicó esa salida apresurada: "Me comentaba la gente del club, que el club decidió que él no se acerque a saludar con sus compañeros a la gente. La decisión no fue de Julián Álvarez, fue del club, que tomó la decisión de alejarlo y separarlo para que se vaya hacia el vestuario".
Según indicaron, la medida buscó evitar un nuevo cruce con la grada, que ya había expresado su enojo durante el calentamiento y también cuando ingresó a la cancha en el minuto 66.
El atacante había regresado a la competencia luego de que se frustrara su fichaje por Barcelona. Ese contexto alimentó el malestar de parte del público rojiblanco, que lo recibió con abucheos.
Habitualmente, una vez terminado cada partido, todo el plantel del Atlético de Madrid, incluidos los suplentes, recorre el campo para saludar a sus seguidores, comenzando por el fondo sur, donde se ubican los ultras del equipo.
En esta oportunidad, el ex River quedó al margen de ese ritual por indicación del club y abandonó el terreno de juego sin acercarse a los simpatizantes, una situación que Simeone dejó en claro que no respondió a una iniciativa personal del futbolista.