La acusación al club tiene que ver con la violación del artículo 205 del Código Penal, que indica que “será reprimido con prisión de seis meses a dos años, el que violare las medidas adoptadas por las autoridades competentes, para impedir la introducción o propagación de una epidemia”.
Desde River argumentan que los registros de los molinetes arrojaron un total cercano a las 36 mil personas, es decir, el aforo permitido, y que el excedente tuvo relación con las entradas de protocolo, discapacitados y prensa.
También, según explicaron desde Núñez, “hubo un problema en los molinetes con gente que se empezó a acumular porque le daba error el carnet, y por un tema de seguridad, se decidió junto con los responsables del operativo que pasaran cuando ya estaba por comenzar el partido”.
Previendo que se diera este inconveniente, la dirigencia había estrenado un sistema de molinetes a 150 metros de los ingresos al Monumental, con el objetivo de evitar aglomeraciones en las puertas. Y al lado de cada empleado que manejó el molinete hubo guardias de seguridad privados y policías de la ciudad. Si el carnet que se apoya no estaba autorizado, aparecía la cruz roja en el sistema y se lo rechazaba. Y al haber policías y seguridad privada, más una unidad fiscal móvil, la intención era que quien intentara traspasar sin autorización, fuera demorado. Y esta situación, se supone, podía ser disuasiva para todo el resto.
Pero, según explicó el Millonario, sobre la hora del partido hubo un cuello de botella. El operativo de seguridad dispuso 1200 policías, lo que elevó el número a 1500 efectivos considerando los 300 de seguridad privada.