En aquel encuentro, el exjugador de River Plate ingresó desde el banco de suplentes y debió soportar muestras de descontento por parte de la tribuna colchonera. Tras el pitazo final, el cordobés se retiró directo al vestuario sin sumarse al saludo del resto del plantel, marcando un distanciamiento evidente con la parcialidad madrileña.
Esta situación, además, representa un severo dolor de cabeza deportivo para Diego Simeone a tan solo un día de disputar la tercera fecha del certamen español ante el Sevilla. Ante la lesión muscular que arrastra el noruego Alexander Sørloth y la ausencia de Álvarez, el “Cholo” deberá improvisar esquemas y explorar alternativas inéditas en la línea ofensiva para suplir la baja del atacante argentino.
Por su parte, el clima entre el campeón del mundo y la dirigencia colchonera se encuentra en estado crítico tras la manifestación del atacante en cambiar de equipo las gestiones públicas del Barcelona para concretar su fichaje antes del cierre de la ventana de transferencias, intención ratificada públicamente por Joan Laporta.
Sin embargo, la dirigencia madrileña se mantiene inflexible, tildó las negociaciones de “imposibles” y se ampara en el contrato vigente hasta junio de 2030 con su cláusula de rescisión de 500 millones de euros, congelando una negociación que promete mantener el suspenso hasta el último minuto.