El icónico auto de la marca francesa, que se comercializó en nuestro país con distintos modelos entre 1969 y 1984, había sido reacondicionado antes de empezar la travesía, además de ser ploteado con los colores de Alpine y el nombre del piloto argentino, convirtiéndose en un auto inconfundible.
Al ver al grupo, ya en la ciudad de San Pablo, el argentino no dudó en acercarse a saludarlos y subirse al auto, para luego sentarse al volante y regalarle al trío de viajeros un momento inolvidable.
Franco Colapinto se encuentra en Brasil para disputar el Gran Premio que se corre en el circuito de Interlagos, en el que el pilarense se siente local al tratarse de la carrera de mayor cercanía con el país en el calendario, que se desarrollará entre el viernes 6 y el domingo 8 de noviembre.
Agencia NA