La victoria permitió sumar el tercer Mundial femenino de hockey sobre césped para la Argentina, después de Perth 2002 y Rosario 2010, y tuvo un condimento especial: Las Leonas derrotaron en Amstelveen a las locales, vigentes campeonas olímpicas y defensoras del título mundial.
Majo Granatto llegó con la Copa: “Esto es para toda la Argentina”
Una de las imágenes de la mañana tuvo como protagonista a Majo Granatto, quien apareció con el trofeo y lo apoyó por unos instantes sobre una de las valijas mientras el plantel posaba ante las cámaras. La capitana resumió las sensaciones del equipo después de una campaña inolvidable.
“Esto es impresionante. Ver toda la gente también a recibirnos... Esto es de todos, para toda la Argentina. Costó mucho y estamos muy contentas realmente”, expresó Granatto en diálogo con A24.
La delantera también recordó la exigencia de una final que tuvo a Argentina abajo en el marcador hasta el último cuarto. “Creo que fue la mejor final que jugamos hace años. La jugamos con autoridad, con determinación, con convicción. La fuimos a buscar realmente, así que estamos felices”, destacó.
Granatto tuvo un papel decisivo en la consagración. Países Bajos había abierto el marcador con un córner corto convertido por Yibbi Jansen sobre el cierre del segundo cuarto, pero Majo consiguió el empate a seis minutos del final, después del séptimo córner corto argentino. El partido terminó 1-1 y todo se definió en los shoot-outs.
Sofía Cairó, otra vez protagonista de un momento histórico
Allí volvió a aparecer Sofía Cairó, quien convirtió la ejecución que selló el título mundial. La jugadora ya había quedado asociada a otra definición memorable con la Selección: en los Juegos Olímpicos de París 2024 también había convertido en una tanda decisiva, aquella vez camino a la medalla de bronce.
En Amstelveen, Cairó volvió a asumir la responsabilidad. Victoria Granatto y Brisa Bruggesser también marcaron, mientras que Cristina Cosentino se convirtió en una de las grandes figuras al frustrar tres intentos neerlandeses.
Ya en la Argentina, Cairó habló de lo que significaba formar parte de una nueva generación campeona. “Es un orgullo y un privilegio ser parte de este equipo”, afirmó. Y cuando le recordaron que ahora integra el grupo de jugadoras que se sumaron a las campeonas de 2002 y 2010, respondió: “Es la tercera y estamos muy contentas”.
La jugadora también recibió un mensaje especial para la gente de Moreno, donde juega en Mariano Moreno. “Soy muy feliz de ser de Moreno”, expresó durante la recepción.
Ferrara y un emotivo reencuentro con su familia
Otro de los momentos destacados se produjo cuando Fernando Ferrara, entrenador de Las Leonas, pudo encontrarse con su familia. “Estoy agradecido a ellos, a la familia, porque siempre bancan esta locura, que la verdad que es terrible”, señaló el técnico.
Ferrara también puso el foco sobre la mentalidad del plantel y recordó que varias integrantes habían formado parte del equipo que perdió la final del Mundial anterior. “Estas chicas son lo más”, resumió.
El entrenador sostuvo que aquella experiencia había dejado una cuenta pendiente y que esta vez el plantel sabía que tenía delante una oportunidad que no podía desaprovechar.
El desafío era enorme: Países Bajos había llegado a la final después de ganar sus seis partidos y buscaba defender el título frente a su público. Argentina, en cambio, arribó invicta y terminó el torneo sin conocer la derrota.
Ferrara sintetizó la hazaña con una secuencia contundente: “Llegamos, jugamos, ganamos y nos fuimos”.
El abrazo con Eugenia y el papel de las familias
La recepción también dejó un momento íntimo cuando Eugenia, esposa de Ferrara, pudo abrazar al entrenador frente a las cámaras. “Felicitaciones, lo lograste. Gracias por esta alegría para toda la Argentina”, le dijo.
Ferrara no dudó cuando le preguntaron cuánto había tenido que ver la familia en el camino hacia el título: “Todo, todo, todo. Porque la familia banca, la familia ve desde adentro todo”.
El mismo reconocimiento apareció en las palabras de varias jugadoras, que dedicaron el campeonato a quienes las acompañaron durante años de entrenamientos, viajes y competencias.
Una de ellas contó que había realizado todo el viaje de regreso con la medalla puesta y que todavía no se la había quitado. “Esta me la guardo en mi cajita de recuerdos. La voy a colgar para siempre”, aseguró.
La mística de Las Leonas que atraviesa generaciones
La tercera estrella volvió a poner en primer plano una historia que comenzó a consolidarse hace más de dos décadas. Argentina fue campeona por primera vez en Perth 2002 y repitió en Rosario 2010. Dieciséis años después de aquella segunda conquista, volvió a quedarse con el título mundial.
Durante la recepción, una de las campeonas explicó qué mantiene vigente esa identidad. “Esos valores que tiene la Leona, esa entrega, ese amor por la camiseta, esa pasión con la que hacemos las cosas, se van pasando de jugadora a jugadora”, sostuvo.
La estadística dimensiona la permanencia argentina entre las potencias: Las Leonas consiguieron subir al podio en siete de los últimos nueve Mundiales.
Además, la conquista de 2026 llegó con una campaña invicta. Argentina empató con Estados Unidos, venció a Alemania y Escocia, derrotó a España e igualó frente a Bélgica antes de imponerse ante Países Bajos en la definición.
La curiosidad que encontraron en la Copa del Mundo
La llegada también dejó una escena inesperada alrededor del trofeo. Mientras las jugadoras mostraban la Copa ante las cámaras, advirtieron que todavía no estaba grabado el nombre de Argentina como campeón.
“¿Tiene el nombre de Argentina acá grabado?”, preguntaron durante la transmisión. “No está puesto. Lo estamos reclamando, pero no importa. Ya lo tenemos en el corazón”, respondieron entre risas.
La situación provocó bromas sobre lo que había ocurrido horas antes en Países Bajos. “Estaba todo muy naranja”, lanzó una de las protagonistas en referencia al color característico del seleccionado neerlandés.
La alegría, sin embargo, rápidamente volvió a imponerse. Con la Copa y las medallas todavía colgadas del cuello, Las Leonas comenzaron a reencontrarse con sus familiares después de regresar al país como las mejores del mundo.
Y aunque el festejo recién comienza, en el horizonte ya apareció un nuevo objetivo: los Juegos Olímpicos.
“Este equipo siempre va por más”, resumió una de las campeonas. La tercera estrella ya está conseguida. Ahora, Las Leonas quieren prolongar una historia que lleva más de dos décadas instalada en la elite mundial.