Esa amistad se fortaleció cuando a Leandro le compraron una moto y Gerónimo Zapata padre se la empezó a atender en su taller. Desde ese momento compartieron muchos viajes, salidas, y se hicieron amigos inseparables. “El papá de Alberto me preparaba la moto, me cambiaba el filtro y aceite, ahí empezamos a viajar a las carreras y él me ayudaba a entrenar, me daba consejos, además de ser amigo era mi profesor y aprendí mucho de él”, expresó Leandro.
Segovia considera que Zapata fue una persona que lo aconsejó en todos los ámbitos, tanto dentro como fuera de la pista. Los dos motocrosistas tuvieron una fuerte amistad, y el “Wey” fue incondicional para Leandro en todos los aspectos.
La amistad en el deporte es uno de los valores más preciados, y ellos se ayudaron mutuamente para que cada uno pueda triunfar en esta disciplina. “Me ayudó a bajar los tiempos arriba de la moto, me veía andar y me daba unos tips para que pueda mejorar bastante. Alberto tenía un carisma tremendo, se lo extraña siempre”, cerró diciendo.