El desembarco se produce en un momento complicado para Inter Miami. El equipo lleva cinco partidos consecutivos sin ganar y viene de perder 2-1 como local frente a Toronto FC, aunque continúa entre los principales equipos de la Conferencia Este de la MLS.
Para el Kily será además su primera experiencia como entrenador fuera del fútbol argentino. Comenzó su carrera en Rosario Central, donde pasó por las inferiores y la Reserva antes de asumir el plantel profesional en 2020. Luego dirigió a Unión y tuvo un último paso por Platense, del que se desvinculó en 2025.
La llegada del Kily a Inter Miami tendrá un condimento especial por su relación con Messi. Ambos compartieron la Selección Argentina y tienen una historia que se remonta al debut de Leo con la camiseta mayor, en agosto de 2005.
Aquella noche, Messi fue expulsado apenas unos segundos después de ingresar ante Hungría y quedó profundamente afectado por lo ocurrido. González, uno de los jugadores experimentados del plantel, se acercó para contenerlo.
Más de 20 años después, volverán a compartir un equipo. Esta vez, Messi será la máxima figura y el Kily estará del otro lado de la línea de cal, con la responsabilidad de conducir al capitán argentino y recuperar a un Inter Miami que necesita volver a ganar.