El Xeneize salió decidido a cambiar la historia desde el comienzo. A los tres minutos, Lautaro Blanco ejecutó un córner desde la izquierda y Lautaro Di Lollo ganó de cabeza para marcar el 1-0.
El gol tempranero igualó la serie y le dio al equipo el impulso que necesitaba para jugar con otra confianza.
Vasco intentó reaccionar y se adueñó de la pelota durante varios pasajes, pero Boca encontró espacios para lastimar de contra. A los 32 minutos, Sebastián Villa tuvo una chance clara que no pudo resolver.
Un minuto después, el colombiano lanzó un pase largo para Miguel Merentiel, que quedó mano a mano con el arquero y definió con precisión para establecer el 2-0. En apenas 33 minutos, Boca había revertido la serie.
La ventaja parecía encaminar la clasificación, pero el segundo tiempo presentó otra historia. Vasco adelantó sus líneas y empezó a aprovechar el desgaste físico del equipo argentino. Boca perdió terreno, le costó sostener la pelota y quedó cada vez más cerca de su propio arco.
A los 65 minutos llegó el golpe que volvió a poner todo en suspenso.
Después de una jugada en la que la defensa no consiguió despejar con claridad, José Luis Rodríguez apareció por la derecha y conectó de volea para marcar el 2-1. Con ese resultado, la serie volvía a quedar igualada y la posibilidad de los penales empezaba a tomar fuerza.
El local siguió buscando y estuvo cerca de empatar el partido. Boca necesitaba una respuesta para recuperar el control y evitar que la noche se le escapara después de un primer tiempo que había alimentado la ilusión.
En ese contexto apareció Leandro Paredes. El capitán había llegado con lo justo, después de una recuperación contrarreloj de una lesión que había puesto en duda su presencia.
Ingresó a los 55 minutos en lugar de Rodrigo Battaglia y, cuando Boca más necesitaba una figura capaz de cambiar el rumbo, terminó siendo decisivo.
A los 87 minutos, el mediocampista tomó la pelota a más de 30 metros del arco y sacó un remate potente. Léo Jardim alcanzó a tocarla, pero no pudo evitar que terminara en la red. El 3-1 desató el festejo de Boca y dejó a Vasco obligado a buscar dos goles para seguir con vida.
El equipo brasileño tuvo una última oportunidad en tiempo de descuento, con un cabezazo que se fue desviado. Fue el cierre de una noche que había empezado con el golpe tempranero de Di Lollo, pasó por la eficacia de Merentiel y el sufrimiento del complemento, y terminó con el capitán como protagonista.
Paredes no solo aportó el gol que sentenció el resultado: apareció en el momento de mayor tensión, cuando la clasificación parecía escaparse. Boca dio vuelta la serie en Brasil y volvió a demostrar que, en las noches internacionales, su historia copera también se construye con finales inesperados.