Con el 2-0, el conjunto africano parecía tener la clasificación bajo control. Bélgica no encontraba respuestas y el reloj jugaba en su contra.
Pero el fútbol volvió a demostrar que nunca hay que dar un partido por terminado.
A falta de cuatro minutos para el final, Romelu Lukaku apareció en el área para descontar y encender la ilusión belga. Apenas tres minutos después, Tielemans aprovechó una mala salida del arquero senegalés y, de cabeza, marcó el 2-2 que llevó el duelo al tiempo suplementario.
El alargue fue intenso y parecía encaminado hacia los penales. Sin embargo, cuando ya se jugaban los instantes finales, una infracción de Lamine Camara sobre Tielemans dentro del área obligó al árbitro hondureño Saíd Martínez a revisar la acción en el VAR.
Tras observar las imágenes, sancionó penal.
Con el reloj marcando 123 minutos, Tielemans tomó la pelota, asumió toda la responsabilidad y definió con precisión para establecer el 3-2 definitivo y desatar el festejo de Bélgica, que pasó de estar eliminada a clasificarse entre los 16 mejores del certamen.
Con esta agónica victoria, Bélgica avanzó a los octavos de final del Mundial 2026, donde enfrentará al ganador del cruce entre Estados Unidos y Bosnia y Herzegovina. Una remontada inolvidable, decidida literalmente en la última jugada, que ya quedó entre los partidos más emocionantes de esta Copa del Mundo.