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Argentina le ganó a Inglaterra en la cancha... y también en las tribunas
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Argentina le ganó a Inglaterra en la cancha... y también en las tribunas

La Selección derrotó 2-1 a Inglaterra y avanzó a la final del Mundial 2026. Pero la historia comenzó mucho antes del pitazo inicial: miles de argentinos coparon Atlanta, hicieron sentir su aliento durante toda la noche y terminaron celebrando junto al plantel una clasificación inolvidable.

La clasificación de Argentina a una nueva final del Mundial no empezó con el cabezazo agónico de Lautaro Martínez ni terminó con el pitazo final. La historia comenzó varias horas antes, cuando miles de hinchas albicelestes transformaron las calles de Atlanta en una verdadera extensión del país y acompañaron a la Selección en una de esas noches que quedarán grabadas para siempre.

Como ocurre cada vez que Argentina e Inglaterra vuelven a cruzarse en una Copa del Mundo, el partido se jugó mucho antes del inicio. En las inmediaciones del estadio, camisetas celestes y blancas, banderas, bombos y canciones fueron marcando el clima de una semifinal cargada de historia, emoción y simbolismo.

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Cuando ambos equipos salieron al campo de juego, las tribunas ofrecieron la primera muestra de esa rivalidad. Durante la ejecución del himno británico, el aliento argentino fue tan ensordecedor que prácticamente no permitió escuchar la canción inglesa. El clásico canto de "El que no salta es un inglés" bajó desde todos los sectores del estadio y acompañó buena parte de la previa.

Pocos minutos después llegó el turno del Himno Nacional Argentino. Desde el sector inglés aparecieron algunos silbidos, pero quedaron completamente tapados por miles de gargantas argentinas que lo cantaron con una fuerza conmovedora, transformando ese momento en una de las primeras postales de la noche.

Ya con la pelota en juego, el aliento no se detuvo nunca. Más allá de los momentos de sufrimiento, cuando Inglaterra dominó el inicio o cuando Anthony Gordon adelantó al conjunto europeo en el segundo tiempo, la hinchada sostuvo al equipo durante los 90 minutos.

Uno de los momentos más emotivos volvió a llegar con "Muchachos", la canción que nació durante Qatar 2022 y que ya forma parte de la identidad de esta Selección. En un partido frente a Inglaterra, la letra adquirió una carga simbólica todavía mayor por su referencia a las Islas Malvinas, la tercera estrella y Diego Maradona, cuya figura volvió a sobrevolar inevitablemente este clásico mundialista.

El recuerdo de México 1986 estuvo presente durante toda la jornada. Para muchos argentinos, cada enfrentamiento con Inglaterra trasciende lo estrictamente futbolístico y revive una rivalidad cargada de historia, marcada también por la Guerra de Malvinas de 1982. Sin dejar de ser un partido de fútbol, el contexto volvió a darle un significado especial a cada canción, cada bandera y cada festejo.

En distintos pasajes del encuentro también se escucharon silbidos dirigidos al seleccionado inglés, mientras el público argentino convirtió el estadio en una verdadera caldera celeste y blanca.

Y cuando el reloj parecía conducir el partido hacia el tiempo suplementario, llegó el momento que todos soñaban. Tras el empate de Enzo Fernández, Lautaro Martínez apareció de cabeza en tiempo de descuento para marcar el 2-1 definitivo. El estallido fue inmediato. Las tribunas se abrazaron con el césped en un solo grito que recorrió todo Atlanta.

Pero la fiesta todavía no había terminado.

Lejos de retirarse rápidamente al vestuario, los jugadores permanecieron largos minutos sobre el campo disfrutando junto a su gente. Desde las tribunas comenzó a bajar otro canto que rápidamente fue acompañado por todo el plantel:

"El domingo, cueste lo que cueste... el domingo tenemos que ganar..."

Ya no se festejaba solamente la clasificación. Toda la ilusión estaba puesta en la final frente a España.

Después llegó otro clásico del folclore futbolero. Mientras los futbolistas saludaban al público, miles de hinchas entonaron "Un minuto de silencio... para Inglaterra que está muerto", desatando una nueva explosión de alegría entre los protagonistas.

La comunión entre la Scaloneta y su gente volvió a ser una de las grandes imágenes del Mundial. Una vez más, Argentina no solo ganó dentro de la cancha. También conquistó las tribunas con una fiesta inolvidable que acompañó al equipo desde el primer himno hasta el último aplauso.

Ahora queda un solo partido. Y como cantaron jugadores e hinchas abrazados después de otra noche histórica, el sueño ya tiene un único destino: el domingo volver a ser campeones del mundo.

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