Cuatro horas después de los hechos, la jefa de Policía, Keechant Sewell, dijo a los medios que el tiroteo no se está investigando como terrorismo y señaló que “aunque ha sido un incidente violento, aparentemente nadie tiene heridas mortales como consecuencia de este caso”.
Las autoridades buscan ahora al sospechoso, un hombre ataviado con un chaleco de construcción verde y una máscara de gas que lanzó un artefacto para llenar de humo el vagón de tren antes de emprenderla a tiros contra los viajeros en su interior, a su paso por Brooklyn.
Según los videos de seguridad, el responsable del ataque, que presumiblemente escapó en medio de la confusión, es de raza negra, altura media y constitución corpulenta, indicó la jefa policial.
“La puerta de mi metro se abrió en medio de la calamidad. Había humo y sangre y gente gritando”, dijo el testigo Sam Carcamo a la emisora de radio 1010 WINS, diciendo que vio una gigantesca columna de humo saliendo del tren N una vez que la puerta se abrió.
Las declaraciones de los testigos a los medios locales y las grabaciones compartidas en las redes sociales dibujan una escena caótica, con los pasajeros asustados y los heridos sangrando, desperdigados por el vagón y por el suelo del andén mientras son atendidos.
Un testigo que estaba presente en el tiroteo, identificado como Yav Montano, relató a CNN cómo los pasajeros empezaron a tropezarse unos con otros, cuando “el humo lo engulló todo”, y la sensación de “pánico” vivida antes de que se abrieran las puertas del vagón.