Tras los bombardeos, el canciller iraní remarcó que “todos los altos funcionarios están vivos” y garantizó la continuidad del liderazgo político y militar del país. Según indicó, tanto el presidente del Parlamento como el jefe del poder judicial sobrevivieron a la ofensiva, aunque desde Israel sostuvieron que hallaron el cuerpo del líder religioso en su palacio.
No obstante, el cansiller iraní confirmó la muerte de al menos dos comandantes durante los ataques. El funcionario también condenó que la operación militar se haya producido mientras continuaban las negociaciones nucleares con potencias internacionales. NBC News señaló que no pudo verificar de manera independiente las afirmaciones del gobierno iraní.
“Todos los altos funcionarios están vivos. Estamos gestionando esta situación y todo está bien”, sostuvo el ministro, en un intento por transmitir estabilidad institucional tras los bombardeos, y la información contrasta con la de la emitida por los países que llevaron adelante la ofensiva militar.
El complejo de Khamenei, entre los principales objetivos
Horas después de la ofensiva, imágenes satelitales difundidas por medios internacionales mostraron daños en el complejo de seguridad que alberga la residencia y oficinas del líder supremo en Teherán. En las fotografías se observó una densa columna de humo negro y estructuras colapsadas en una de las zonas más custodiadas de la capital iraní.
El lugar suele funcionar como centro de operaciones de Khamenei y punto de encuentro de altos funcionarios del régimen. Según fuentes israelíes, la campaña de bombardeos “de gran envergadura” tuvo como objetivo instalaciones estratégicas y figuras clave del poder en la república islámica.
El complejo de seguridad del ayatollah Alí Khamenei (Créditos: The New York Times)
Además, Israel confirmó que el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, también fue uno de los blancos de la ofensiva, aunque hasta el momento no se precisó el resultado de ese ataque.