La trampa mortal fue el llamado telefónico que apuró el encuentro entre Palma y Cristina. Cuando la víctima llegó al lugar Videla estaba presente. Según consta en el expediente, Palma le habría dicho a Videla “voy a demostrarte que te quiero a vos”. Este punto sale de la declaración de Noelia Corvalán quien al parecer, era la portadora y dueña del arma homicida. Según un testimonio, ella estaba cortando papas con un cuchillo con mango de madera.
Tanto, Miguel Palma como Rosa y Noelia fueron indicados en la escena del crimen cuyo sitio de la masacre habría sido la habitación de la casa de Palma. Cristina cayó en la trampa y fue víctima de tres personas que no tuvieron piedad.
La mentira que desató la furia (versión publicada por este medio el día domingo 15 de julio de 2012)
Una semana antes del asesinato, Cristina le confesó a su ex pareja que estaba embarazada. El padre de los dos hijos de la joven se enfureció con ella. Unos meses antes había sido Rosa Videla quien le mandó por mail un álbum con fotos de su feliz pareja y con una menor de menos de 2 años, quien sería la hija de Palma y Videla. Pero era todo mentira, ya que la menor de las fotos es la hija que Noelia Corvalán tiene con Ramón Videla.
A esa altura, la disputa entre ambas era a viva voz. Y comenzó un 1 de enero, cuando Cristina estaba en casa de su madre por irse con los niños a Ullum. Ella recordó que se había olvidado el celular y se volvió a su casa a buscarlo. Cuando abrió la puerta encontró a Miguel y a Rosa desnudos en su propia cama. Ese día hubo gritos, insultos, golpes, denuncias y demás entre los tres. Ésa fue la primera intervención policial. Pero pese a que Cristina y Miguel Ángel se habían separado, la relación no terminó. Cristina seguía enamorada.