Tras la apertura del cajón, que fue presenciada por personal de la Subcomisaria, en colaboración con la Comisaría Nº 33 de Potrero de los Funes, Criminalística, Bomberos de la Policía y Voluntarios, y testigos constataron que efectivamente el cuerpo de Heredia estaba sin vida, en estado de descomposición.La explicación, tras averiguaciones a forenses y en casas fúnebres, la dio la jueza del Crimen Nº3 Virginia Palacios –que fue quien dio la autorización de la apertura del ataúd- es que los ruidos provenían de gases de putrefacción.
“Golpeaba el cajón”Quien dio el alerta a la policía fue un primo de Heredia que contó que junto a otro primo y un cuñado fueron al Cementerio advertidos de los ruidos. “Como hablándole al cajón, le dije estás bien primo, golpéame una vez si me escuchas. Y respondía al golpe. Nos empezamos a mirar entre nosotros porque no podíamos creer lo que sucedía”, relató Federico Maidana.A los minutos oyeron golpes de nuevo. Atónitos, le solicitaron que golpeara de vuelta: “Negro si necesitas ayuda golpéame cinco veces y efectivamente respondió a los cinco golpes por lo que decidimos acudir a la Comisaría para solicitar ayuda. Primero nos tomaron en broma, pero agarraron las linternas y nos acompañaron porque ya se hacía de noche”. (El Diario de la República)En San Juan, .