El descenso de peso se produjo en los últimos tres años, tras una primera operación en la que se le colocó un cinturón gástrico. Sin embargo, la reducción en el contorno de su cuerpo afectó sus curvas.
Según explicó, sentía que sus glúteos lucían como los de “una mujer vieja”: “Tenía 30 y pico en el cuerpo de una de 80”. En diálogo con los medios locales, la mujer apuntó: “Me siento un monstruo. Voy a demandar a los doctores que me operaron. Me arruinaron la vida. El único consejo que puedo dar es que no se operen, bajo ningún concepto. A mi me arruinaron para siempre”.
Verdadero dramaEl calvario de esta mujer fue tema nacional en los últimos días en Inglaterra, teniendo en cuenta que se reabrió el debate sobre los peligros de las cirugías estéticas. Varios expertos se ofrecieron para realizarle una cirugía reparadora, aunque otros opinan que su “retaguardia” ya no tiene arreglo.