Los pasillos de La Salada de Santa Rosa están llenos de gente que viene y va. Unas zapatillas a $350, una campera a $400, tres remeras a $120.
Promediando, se consigue ropa a un tercio de lo que se puede encontrar en cualquier ciudad mendocina. Y la comida también. Una hamburguesa completísima a $50, y así.
"La gente viene acá porque es la única posibilidad que tienen para comprar lo que necesitan", dijo un puestero de claro acento norteño.
San Juan 8
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