Como resultado de la colisión, los discos de gas y polvo estelar de ambas galaxias se combinaron en un anillo de intensa formación de nuevas estrellas.
Se trata de un tipo de evento sumamente raro en el universo que habría ocurrido tan solo pocos cientos de veces y que solo es posible en caso de que las galaxias choquen de la manera correcta.
En la imagen, publicada por la agencia espacial estadounidense en vísperas de Halloween, ese anillo parece formar el contorno de una siniestra cara junto con la nariz.
"La yuxtaposición lado a lado de los dos bulbos centrales de estrellas de las galaxias que vemos aquí también es inusual", explicaron desde la NASA, añadiendo: "dado que los bulbos que forman los 'ojos' parecen ser del mismo tamaño, podemos estar seguros de que las dos galaxias involucradas en el choque eran del mismo tamaño".
"Esto es diferente a las colisiones más comunes en las cuales las galaxias más pequeñas son engullidas por sus vecinos más grandes", señalan los expertos y aclaran que la estructura con forma de anillo durará unos 100 millones de años, mientras que ambas galaxias acabarán por fusionarse completamente al cabo de entre 1.000 y 2.000 millones de años.