El antecedente había sido en Qatar 2022, cuando la francesa Stéphanie Frappart quedó en los libros al impartir justicia en el duelo entre Alemania y Costa Rica.
En Atlanta, Penso estuvo acompañada por sus compatriotas Brooke Mayo y Kathryn Nesbitt, conformando una terna arbitral íntegramente femenina, otra imagen que refleja el crecimiento de la participación de las mujeres en el fútbol de elite.
La historia de Penso comenzó mucho antes de los estadios mundialistas. Nacida en Stuart, Florida, se enamoró del fútbol desde pequeña y convenció a su madre para que la dejara jugar cuando apenas tenía 10 años.
A los 14 comenzó a arbitrar partidos de ligas locales para ganar dinero y descubrió una vocación que terminaría cambiándole la vida. "Mi mamá me dijo que podía hacerlo afuera o adentro del campo de juego. Y elegí el silbato", recordó años después en una entrevista con FIFA.
Gracias al arbitraje pudo comprar su primer automóvil a los 18 años y participar de programas de desarrollo que terminaron impulsando su carrera.
Mientras estudiaba marketing y trabajaba en publicidad, el arbitraje seguía ocupando un lugar secundario en su vida. Sin embargo, todo cambió tras el Mundial Femenino de Francia 2019. "Vi que empezaban a surgir oportunidades profesionales y decidí apostar por eso", contó.
Desde entonces, su carrera tomó una velocidad impresionante. Fue la primera mujer en más de dos décadas en arbitrar un partido de la MLS, dirigió la final del Mundial Femenino 2023 y participó en competencias masculinas de la Concacaf.
Penso ya había tenido un capítulo especial con la Selección argentina. En octubre de 2025 dirigió un amistoso del equipo de Lionel Scaloni frente a Venezuela en Miami, convirtiéndose en la primera mujer en arbitrar un encuentro de la Albiceleste.
Ahora sumó otro logro a una trayectoria llena de hitos. La FIFA convocó a seis árbitras para el Mundial 2026, continuando el camino iniciado en Qatar 2022.
Entre ellas también aparece la mexicana Katia Itzel García, considerada una de las juezas con mayor proyección del fútbol internacional.
Mientras la pelota sigue rodando en Estados Unidos, México y Canadá, Tori Penso ya dejó su huella. La mujer que comenzó arbitrando partidos barriales para ganar unos dólares escribió una nueva página en la historia de los Mundiales.