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"Ella se llama Fiorella y es una perrita que adopté en Perú cuando apenas tenía un mesecito. Ahora tiene seis meses y es mi compañía, mi hija, mi amiga", relató en vivo para Canal 8, desde un cuartel de Bomberos, donde se hospeda actualmente.
La meta que tiene Juan Pablo es llegar a Ushuaia, para luego volverse por la Costa Argentina, seguramente en temporada alta. Igual nada está dicho en cuento a tiempo, porque su reloj no se mide con apuro. "Voy conociendo, no tengo un tiempo determinado para volver a Colombia", remarca, explicando que su objetivo es la experiencia, no la urgencia.
En promedio, el colombiano y su perrita avanzan unos 80 kilómetros diarios, dependiendo de la población en la que se estacione. La subsistencia que busca Juan Pablo es increíble. El joven salió de Colombia con los bolsillos vacíos y, comenta, se gana la vida haciendo pulseras y artesanías en sus estaciones. "No les pongo precio, lo dejo a voluntad así la gente me colabora. Con eso puedo comprar mi comida, la de Fiorella y seguir viajando.
Otra de las historias por contar que tiene Juan Pablo es la ayuda que recibió de un sanjuanino en Humahuaca. Las vueltas de la vida hicieron que, una vez más se reencontrase con este solidario cuyano que le tendió una mano en un momento crítico, cuando sólo tenía a Fiorella.
Fue un día en Jujuy, cuando Juan Pablo quedó "atrapado" en una enfermedad que contrajo en Humahuaca. "Me faltaban 40 kilómetros para llegar al primer pueblo por un médico. Un sanjuanino de muy buen corazón me levantó y me llevó hasta el hospital, junto con Fiorella. Casualmente cuando llegué a San Juan me encontré con él. Nos dio muchísima alegría vernos, después de cuatro meses que había recibido su ayuda", relató. Se trata de Domingo Pavón, un ciudadano sanjuanino que el destino cruzó dos veces en el camino de Juan Pablo y que lo marcó para siempre en su memoria.
Para finalizar, el colombiano dejó una reflexión. "Muchas veces juzgamos a personas o a sitios sin conocer. No hay nada más lindo que conocer y llevarse así una imagen distinta. Yo tenía otro concepto de Argentina y sin embargo estoy feliz. Llevo cuatro meses en este país y es uno de los lugares que más me han gustado, me han atendido muy bien", dijo.
Mientras Juan Pablo habla y se despide a través de las cámaras de Canal 8, Fiorella toma una siesta al costado de la vereda. Hay que descansar Fiorella, porque luego habrá que seguir adelante.
Por María Eugenia Vega