En esa agenda aparecen dos paradas de fuerte carga simbólica: el Cottolengo Don Orione y la cárcel de Villa Devoto, que el Papa tiene en su programa. Los integrantes de la comitiva también supervisarán los lugares por donde pasará León XIV en Uruguay y en Perú, y se quedarán en Sudamérica para esperarlo.
La llegada de la delegación no equivale a la confirmación formal del viaje. Sin embargo, en el Gobierno y en la Iglesia la leen como un paso elocuente: sería inminente una comunicación del Vaticano sobre la realización de la gira, que todavía no tuvo un anuncio oficial de la Santa Sede.
El recorrido está diseñado en tres etapas: Uruguay desde el 6 de noviembre, la Argentina hasta el 11 y Perú hasta el 16, con seis días en Lima, Chiclayo, Cusco y Pucallpa, el país donde el pontífice vivió más de 20 años y fue obispo. Allí la misión de avanzada volverá a reunirse el lunes 26 y el canciller Carlos Espá sostuvo que la visita será "un bálsamo de reconciliación", aunque admitió que "la salud del papa nos preocupa".
El estado de Robert Prevost, de 71 años, sigue siendo el factor que condiciona todo. Tras el alta del sábado y el rezo del ángelus del domingo, se informó que continúa su recuperación en el Palacio Apostólico y que este miércoles volverá a la Audiencia General en la Plaza de San Pedro; tampoco se trasladará esta semana a Castelgandolfo, como solía hacer antes de la cirugía, en la que le extirparon un lóbulo del pulmón derecho por un adenocarcinoma.