Según lo analizado en el expediente, el hombre dejó el vehículo estacionado en la vía pública durante aproximadamente tres horas. Cuando regresó, descubrió que ya no estaba. Pero había un detalle determinante: el auto tenía las puertas abiertas, no contaba con alarma y la única llave de arranque permanecía colocada en el tambor.
El propietario explicó que existía un desperfecto técnico que le impedía retirar la llave. También se incorporaron testimonios de vecinos que señalaron que la zona donde había quedado estacionado el vehículo no era considerada segura. Para el juez, esos elementos debían analizarse en conjunto y no de manera aislada.
Qué entendió la Justicia por “culpa grave”
El magistrado consideró que la conducta del propietario había incrementado significativamente el riesgo que justamente debía cubrir el seguro. Por ese motivo, encuadró el caso dentro del concepto de culpa grave previsto por la Ley de Seguros y avaló el rechazo de la compañía.
El fallo, de todos modos, no significa que dejar las llaves puestas implique automáticamente perder la cobertura ante un robo. La explicación brindada durante el análisis del caso apunta a que debe evaluarse cada situación concreta, teniendo en cuenta las condiciones del vehículo, el tiempo de exposición, las circunstancias y lo establecido en la póliza.
También se marcó una diferencia entre una situación excepcional —por ejemplo, dejar momentáneamente las llaves puestas ante una emergencia— y mantener durante un período prolongado un desperfecto que impide retirar la llave sin tomar medidas para solucionarlo.
El caso dejó así un punto central: el seguro no quedó liberado simplemente porque el auto tuviera la llave colocada, sino por el conjunto de circunstancias que, según la Justicia, agravaron de manera considerable el riesgo de robo.