La Armada definió la actividad como un “intercambio de expertos en zonas de clima frío” y explicó que busca compartir conocimientos y técnicas para mejorar la preparación de ambas fuerzas frente a condiciones geográficas adversas.
Durante las jornadas se realizan prácticas de baja montaña y frío extremo, con actividades que incluyen el uso de crampones, esquí alpino, desplazamientos mediante cordadas y técnicas de autodetención.
También se desarrollan procedimientos de supervivencia para operar en ambientes hostiles.
Según la explicación oficial, este tipo de intercambio no es nuevo. La Armada señaló que se realiza en Ushuaia desde 2017, dentro de un marco de cooperación entre las fuerzas navales de Argentina y Estados Unidos establecido durante reuniones bilaterales.
Antes de la confirmación de la Armada, la presencia del personal estadounidense había quedado expuesta a través de fotografías difundidas por Agenda Malvinas.
En las imágenes tomadas en el Aeropuerto Internacional Malvinas Argentinas de Ushuaia se observaba el traslado de equipamiento de campaña y mochilas desde una aeronave hacia la plataforma.
La aparición de ese material generó interrogantes sobre las condiciones en las que el contingente ingresó al territorio argentino. La posterior comunicación de la Armada confirmó la presencia de los ocho militares, aunque se concentró en explicar el objetivo y las características del entrenamiento.
Uno de los puntos que permanece abierto es qué instrumento autorizó el ingreso y la permanencia de los efectivos estadounidenses en territorio argentino.
El artículo 75, inciso 28, de la Constitución Nacional establece entre las atribuciones del Congreso autorizar la introducción de tropas extranjeras en el territorio argentino. La Ley 25.880, por su parte, establece el régimen aplicable al ingreso y salida de tropas del país.
La información difundida por la Armada no precisa si para este contingente existió una autorización específica del Congreso o algún instrumento del Poder Ejecutivo que habilitara su ingreso.
Por eso, además de la explicación militar sobre el carácter del intercambio, queda pendiente determinar bajo qué marco jurídico ingresaron los ocho integrantes del USMC y permanecerán en Ushuaia hasta el 22 de septiembre.
La presencia estadounidense se produce, además, mientras el gobierno de Javier Milei profundiza la cooperación con Estados Unidos en materia de defensa y seguridad.
El escenario también tiene una particular relevancia geopolítica. Ushuaia constituye un punto estratégico para la proyección argentina hacia el Atlántico Sur y la Antártida, en una zona estrechamente vinculada además con la cuestión de las Islas Malvinas.
La Armada, en tanto, ubica el actual encuentro dentro de una relación de cooperación que comenzó en 2017 y sostiene que el objetivo es fortalecer las capacidades profesionales mediante el intercambio de experiencias entre especialistas.
Así, mientras la fuerza encuadra la actividad como un entrenamiento conjunto en condiciones extremas, la presencia de militares extranjeros en el extremo sur vuelve a poner sobre la mesa la cuestión de las autorizaciones para el ingreso de tropas extranjeras al país.