El comportamiento fue dispar según cada sector. La industria automotriz fue una de las más golpeadas, con una baja del 6,8% mensual y un retroceso acumulado del 18% respecto de 2025. También cayó la demanda de energía de los grandes usuarios industriales, que bajó 3,5% en julio.
La construcción tampoco logró recuperar impulso. Los despachos de cemento retrocedieron 4,2% en el mes, mientras que el índice Construya cayó 0,8%.
En el sector metalúrgico hubo resultados contrapuestos: la actividad metalmecánica prácticamente no se movió, mientras que la producción de acero creció 3,4% mensual y acumula una mejora del 10,9% en el año.
Entre las ramas que lograron sostenerse aparecen algunos segmentos de alimentos, bebidas y lácteos, aunque la faena vacuna cayó 2,8% frente a junio.
El informe de la UIA vuelve a mostrar así una industria que no atraviesa una caída uniforme, sino una recuperación desigual. Mientras algunos sectores consiguen crecer, otros todavía enfrentan una demanda débil y niveles de producción alejados de los registrados años atrás.