El riesgo país es un indicador clave porque determina el costo del financiamiento del soberano, es decir, qué tasa de interés debe pagar el Estado por sobre la tasa de referencia del mercado considerado más seguro o con menos riesgo, que es Estados Unidos.
Así, un riesgo país de 800 puntos equivale a una sobretasa de 8% en dólares por sobre el 4% de la tasa de política monetaria de la Reserva Federal, lo que hace un tasa total de 12% en dólares, que deja a la Argentina fuera de los mercados de deuda.
Hace sólo cinco meses, cuando el Gobierno delineó y presentó en público su programa financiero para lo que resta de 2026 y 2027, los analistas especulaban con que era el momento de salir a los mercados a tomar deuda en los mercados voluntarios.
Sin margen de error
El ministro de Economía Luis Caputo se resistió a dar ese paso, argumentando que no estaba dispuesto a convalida una tasa que entonces oscilaba en 8 y 9%. Hoy esa tasa está en 12% anual.
Pero hay un costo secundario de esta suba del riesgo país y es que además de definir la tasa que paga el soberano, pone un piso también al costo del financiamiento que deben pagar las empresas privadas, lo que saca de mercado a empresas que, tal vez, deben endeudarse para desarrollar algún proyecto de inversión, ampliación de planta o incorporación de tecnología.
El punto es que esta suba del riesgo país ocurre en la previa de las cruciales elecciones de medio término en Estados Unidos, que puede debilitar al gobierno de Donald Trump, si pierde el control de ambas cámaras del Congreso.