En las carnicerías y comercios de barrio, la comparación es contundente. Un kilo de asado vacuno ronda los $23.000, mientras que el pechito de cerdo se consigue a unos $8.200. Con esos valores, por el precio de un kilo de asado se pueden comprar alrededor de 2,8 kilos de pechito.
La diferencia también aparece en otros cortes. El bife angosto llega a $18.000 por kilo, contra unos $8.200 del carré o costillita de cerdo. Para las milanesas, la nalga vacuna ronda los $25.000, mientras que la de cerdo se ubica en $10.000.
El mayor contraste aparece en los cortes premium. El lomo vacuno alcanza los $35.000 por kilo, mientras que el solomillo de cerdo ronda los $12.000. La diferencia llega al 192%.
También se observa una brecha importante en la bola de lomo, con valores de $22.000 para la versión vacuna frente a $10.000 para la porcina, y en la cuadrada, donde los precios rondan los $21.000 y $10.000 respectivamente.
La diferencia de precios también modificó la oferta de algunas carnicerías, que incorporaron con mayor frecuencia milanesas, carne picada y hamburguesas elaboradas con cerdo.
En las grandes cadenas relevadas por la FPA, la diferencia también es significativa. El asado vacuno ronda los $17.500 por kilo, mientras que el pechito de cerdo se ubica en unos $7.800. En este caso, un kilo de asado equivale a aproximadamente 2,25 kilos de pechito.
Para los cortes utilizados en milanesas, la brecha es menor, aunque continúa siendo favorable al cerdo. La nalga vacuna ronda los $18.000 por kilo contra $12.000 de la porcina, mientras que la bola de lomo se ubica en $19.000 frente a $12.000.
Los números muestran así un cambio en una de las decisiones más habituales frente a la góndola o el mostrador. Con la carne vacuna cada vez más alejada del bolsillo, el cerdo aparece como una alternativa que permite llevar más kilos por el mismo dinero, una diferencia que también se refleja en el crecimiento sostenido de su consumo.