Por delante quedaron Carolyn Rodrigues-Birkett, exministra de Asuntos Exteriores de Guyana, con 8 votos favorables, 3 negativos y 4 sin opinión; y Rebeca Grynspan, exvicepresidenta de Costa Rica, con 7 apoyos, 4 rechazos y 4 abstenciones.
La consulta no define al próximo secretario general, pero permite medir el respaldo que reúne cada candidatura entre los 15 integrantes del Consejo de Seguridad. La instancia también mostró que la carrera continúa abierta, ya que ningún postulante logró una ventaja decisiva.
Qué necesita Grossi para avanzar
La próxima instancia será en septiembre, cuando los cinco miembros permanentes del Consejo —Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido— expresen sus posiciones mediante una papeleta diferente.
Para que un candidato sea recomendado por el Consejo de Seguridad necesita al menos nueve votos a favor y no recibir el veto de ninguna de las cinco potencias permanentes. Por eso, el respaldo de estos países será determinante en la etapa decisiva.
La primera ronda informal se había realizado el 30 de julio. En aquella oportunidad, Grynspan había quedado primera con 10 votos, Rodrigues-Birkett segunda con 9 y Grossi había obtenido 7.
Ocho candidatos buscan suceder a Guterres
Actualmente hay ocho postulantes para ocupar la Secretaría General de la ONU. Además de Grossi, Rodrigues-Birkett y Grynspan, compiten la expresidenta de Chile Michelle Bachelet, la exfuncionaria ecuatoriana María Fernanda Espinosa, la diplomática ecuatoriana Ivonne A-Baki, el ugandés Olara Otunnu y el expresidente de Senegal Macky Sall.
La elección tendrá además un componente histórico: existe presión para que, por primera vez en los 80 años de historia de Naciones Unidas, una mujer llegue a la Secretaría General y para que el cargo quede en manos de un representante de América Latina y el Caribe.
Por ahora, Grossi sigue en carrera. La definición quedará atravesada por las próximas consultas y, especialmente, por la posición que adopten las cinco potencias con poder de veto.