Ambos jóvenes, junto a Ernesto Vargas, de 55 años, trabajaban en la reparación del horno que estaba en desuso. Era cuestión de tiempo que el frágil horno comenzara a desmoronarse. El lugar se derrumbó casi por completo, Ernesto puso salir corriendo y los otros dos operarios quedaron sepultados entre las inmensas piedras. Cerca de las 6.30 de este sábado y luego de 17 horas de arduas tareas de rescate, encontraron sus cuerpos.
José Ricardo Mérceri, tenía una familia conformada por dos hijos, de 4 y 5 años, y una esposa, la cual está embarazada. Por otra parte, Matías González, de 21 años, era soltero y trabajaba apenas hacía una semana en la calera.