Ante la terrible situación, se convocó a una brigada especial de “Prevención de riesgos biológicos”, ya que se deberá ver a quiénes pertenecían los cuerpos enterrados y si alguno de ellos había fallecido por coronavirus.
Aparentemente la tormenta generó un corrimiento a 50 metros debajo de la tierra, por lo que el acantilado comenzó a resbalar hasta que finalmente cayó al vacío. “Tengo algunos seres queridos entre los desaparecidos en el mar. Fue un gran dolor ver los ataúdes flotando en el agua”, afirmó una vecina, que también perdió su casa, ubicada en la misma zona del acantilado. Según indicó se necesita que la administración del cementerio brinde los nombres de la zona que colapsó. “Hay personas que aún no saben si los féretros de sus familiares estuvieron involucrados o no”, aseguró la mujer.
Para poder recolectar los féretros, la Guardia Costera puso redes en el mar para contener el ‘material’, hasta poder recolectar el total de ellos. Una vez recuperados, los féretros serán llevados a otro de los cementerios de la ciudad.