Salazar y Redrado mantuvieron una relación sentimental durante varios años, con numerosas separaciones y reconciliaciones. En 2017 nació Matilda, mediante subrogación de vientre.
Aunque Redrado no es su padre biológico, Salazar sostuvo que el nacimiento de la niña fue parte de un “proyecto de familia” consensuado entre ambos y llevó esa postura ante la Justicia.
El conflicto tomó otra dimensión en 2019, cuando los dos firmaron un documento privado. Según lo señalado en la información difundida sobre el caso, Redrado se comprometía a hacerse cargo del sostén económico de Matilda hasta que cumpliera los 18 años.
Tiempo después, el economista dejó de realizar esos pagos. Su argumento fue que, al no existir un vínculo biológico con la niña, no tenía esa obligación y negó públicamente ser deudor alimentario.
A partir de allí comenzó una batalla que pasó de las declaraciones públicas a los tribunales.
Embargos y una pelea que se hizo pública
Salazar recurrió a la Justicia civil y consiguió en distintas instancias el embargo de cuentas de su expareja. Paralelamente, hizo público su reclamo a través de entrevistas, redes sociales y declaraciones en medios.
Durante años, la modelo sostuvo que Redrado incumplía lo acordado y que la situación afectaba directamente los derechos de su hija. También cuestionó públicamente el nivel de gastos y los viajes que el economista mostraba en sus redes.
La disputa se transformó así en una historia de larga duración que mezcló un acuerdo privado, una discusión sobre obligaciones familiares y una exposición mediática constante.
Ahora, el nuevo acuerdo vuelve a cambiar el escenario de una pelea que durante años ocupó titulares y tuvo capítulos tanto en los tribunales como frente a las cámaras.