Respecto a los motivos que habrían desembocado en esta decisión que pareciera definitiva, los compromisos laborales de Doman juegan un papel preponderante. El periodista comienza su jornada muy temprano con los preparativos de su programa en radio La Red, con la conducción de Doman 910 de 15 a 18; y finalizan tarde, como anfitrión de Intratables, por América, de 22 a 23.30. Estos compromisos, con sus particulares horarios, habrían provocado complicaciones a la hora de llevar a cabo planes en común. Además, los viajes de ella al exterior por razones que tienen que ver con su actividad se sumaron a este desenlace.
Los problemas se agudizaron con la cuarentena obligatoria en la Argentina. Cada uno reparte el tiempo entre sus compromisos laborales y sus seres queridos -él es padre de Federico, Constance y Marc, mientras que ella tiene a Dana-, y las restricciones para movilizarse hicieron que cada vez se vieran con menor regularidad. Los momentos compartidos quedaron limitados a los fines de semana.
Ante la imposibilidad de revertir esta situación, ambos decidieron ponerle punto final a la pareja. No fue una determinación traumática, sino todo lo contrario: se dio de común acuerdo y en buenos términos. Sin conflictos, reclamos ni cuentas pendientes.
Doman y De Lillo, empresaria, se conocieron en 2017, en la fiesta de una revista a la cual él estaba invitado como figura y ella como anunciante, ya que es dueña de un local de muebles importados. “Fabián se estaba sacando una foto y yo, que ni lo conocía, le dije que se pusiera más derecho. Entonces, el fotógrafo nos invitó a sacarnos la foto juntos. Ahí empezamos a hablar y él me dijo que vendría a verme al local”, reveló ella. Poco después comenzaron a salir.
En junio del 2019 pasado firmaron su unión civil, pero no se casaron. “Estábamos buscando la forma de proteger a nuestros hijos y esta fue la manera”, contó el periodista en aquella oportunidad. “Es una unión específicamente afectiva. No hay bienes involucrados”, aclaró su pareja. Firmaron su unión en el Registro Civil de la calle Uruguay y luego realizaron una fiesta para 70 invitados en el Hotel Alvear. “Tenemos una edad en la que los dos construimos nuestras vidas y esto es un sello afectivo que le da un cierre a una etapa de tu vida para que empiece otra”, contó De Lillo.