Uno de los atractivos para los espectadores sanjuaninos está en la construcción del personaje de Barassi. Aunque interpreta a un bonaerense, al actor se le reconoce la tonada sanjuanina en distintos momentos de la serie, un rasgo que forma parte de su manera de hablar y que atraviesa sus interpretaciones.
Desde el comienzo, Gutiérrez queda definido como un personaje que se toma mucho más en serio de lo que la situación permite. Mide la trayectoria de una bala con una regla y la describe como un “lindo corchazo”. En otra escena intenta hablar inglés durante una reunión diplomática, pronuncia una frase incomprensible y termina necesitando un traductor.
La serie construye buena parte de su humor a partir de ese contraste. Gutiérrez cree estar protagonizando un thriller policial de alto nivel, mientras todo a su alrededor tiene una lógica mucho más cercana al absurdo. A su lado aparece Rubén Torcoletti, interpretado por Yayo Guridi, un compañero que lejos de ponerle límites termina acompañando sus métodos y maniobras.
La dupla es uno de los puntos fuertes de la producción. Barassi apuesta por la verborragia, los gestos y la energía permanente, mientras Guridi trabaja desde un registro más contenido. Juntos forman una pareja de policías que confunde códigos internos con profesionalismo y lealtad con encubrimiento.
La propuesta recupera elementos de las comedias policiales clásicas y del humor absurdo, pero los lleva a una comisaría atravesada por expedientes, favores y acuerdos informales. El resultado es una serie que se ríe de los estereotipos del policial y convierte la torpeza de sus protagonistas en el principal recurso para avanzar con la investigación.
La presencia sanjuanina
Para Barassi, el estreno también suma un detalle particular para el público local. El actor nació en San Juan y, aun interpretando a un personaje de la provincia de Buenos Aires, su tonada aparece por momentos y permite reconocer ese origen detrás del personaje.
La serie encuentra sus mejores momentos justamente cuando Barassi baja el volumen y deja que Gutiérrez quede expuesto por sus propias contradicciones. Una comedia que apuesta al absurdo, con un sanjuanino en el centro de una investigación internacional que, para su protagonista, puede terminar salvando al mundo.