Los incidentes que puedan ocurrir fuera de la Cámara es lo que más preocupa al Ejecutivo. Sin embargo, el jefe del interbloque de Cambiemos, Mario Negri, ya dejó en clara su postura: "Si la CGT convoca a un paro antes de la reunión del Congreso, no hay dudas que están buscando debilitar las instituciones. La ley importa pero golpear al Presidente les produce adrenalina nostálgica".
La mayor esperanza del oficialismo para sacar adelante la sesión es el documento firmado luego de la reunión del viernes en la oficina de Emilio Monzó, que estipula claramente: "A tal efecto los presentes se comprometieron a garantizar la presencia de los diputados nacionales de las distintas fuerzas políticas por ellos representados tanto para la constitución del quórum como para la aprobación del mencionado temario".
Para revalidar esto, se espera la presencia de algunos gobernadores en el Congreso. Es más, según confirmaron a Infobae, los diputados del interior llegaron el domingo a la noche a Buenos Aires -muchos en auto- para evitar sorpresas o "ausencias" de último momento.
A las 14 será la hora de la verdad, en donde el Gobierno podrá revalidar el acuerdo alcanzado con las provincias y avanzar sobre una reforma que consideran troncal, o sufrir el costo político de una nueva sesión fallida, que arrojaría por la borda el consenso para otras iniciativas sustanciales. Como última instancia, en Casa Rosada ya está firmado el decreto de la reforma previsional por los 22 ministros. Falta Mauricio Macri.