Se trata del edificio más grande de todo el país, al punto que exige 30 megas de potencia eléctrica instalada, lo que equivale a una ciudad de 15.000 habitantes. Según una fuente vinculada a la dirección de la obra, actualmente trabajan allí 2.300 personas, en tres turnos de 8 horas (es decir, se trabaja día y noche), lo que permitirá llegar a alcanzar el 40 o 50 por ciento del proyecto al 20 de mayo, cuando el Centro Cultural debería abrirse al público por primera vez. Las demoras de la obra fueron reconocidas por un responsable de la artística, quien dijo que "no puede hablarse de una inauguración, sino de una puesta en marcha".Lo curioso es que tampoco está resuelta la programación del lanzamiento. Había trascendido la contratación de Martha Argerich. En efecto, el responsable de la puesta en escena confirmó aInfobae la presencia de la artista, pero no pudo dar precisiones de fecha, salvo aproximaciones. "Argerich realizará cinco conciertos entre el 17 y 18 y el 26 o 27, más o menos, aún no está demasiado en claro", dijo, exhibiendo la improvisación con la que se están encarando las cosas, un estilo bastante alejado del modo al que están acostumbrados los artistas con agenda internacional. De hecho, Argerich desmintió su participación en el Centro Cultural Kirchner, temerosa de ser utilizada políticamente.También estaba prevista la presencia de Sophie Calle, una francesa que hace videos y fotografías que se destacan por su originalidad conceptual, y una serie de 12 conciertos con músicos prestigiosos pero menos conocidos. Pero ¿qué se va a hacer ahora que la pianista argentina confirmó que no será de la partida? En el Ministerio de Cultura no dan respuesta. Atienden los llamados, pero no tienen información para dar, por una razón sencilla: aún no lo saben. A un mes de los eventos, puede ser habitual semejante improvisación con artistas locales, pero es inconcebible cuando se trata de músicos de la lírica internacional.¿De qué se trata esta obsesión de Cristina con el edificio donde funcionaba el Correo Central? ¿Pretende competir con el Teatro Colón, del que no pudo apropiarse en el 2010 para los festejos del Bicentenario? ¿Es el Centro Cultural Kirchner su propio teatro lírico? ¿Pretenderá que siga llamándose así cuando ella no esté en el poder, que el apellido Kirchner siga flameando en lo que en algún momento se convertirá en la más importante infraestructura de la cultura de América latina, a pesar de que su esposo se jactaba de no haber leído jamás un libro ni haber asistido al teatro ni al cine?"Lo primero que les hace ruido a los artistas internacionales es que un Centro Cultural lleve el nombre de un ex presidente que se murió hace pocos años. Es una fea imagen de la Argentina al mundo", dice Darío Lopérfido, director del Teatro Colón, consultado para esta nota. Y concluye: "Me parece que el próximo gobierno va a tener que volver a discutirlo en forma abierta y transparente, y no entre gallos y medianoche como cuando fue aprobado en el 2012".Infobae