Al notar que los efectivos se aproximaban, Zalazar intentó escapar corriendo hacia el este de la Ruta 295, pero su huida fue frustrada a los pocos metros al ser interceptado en un descampado de la zona. Durante el palpado de urgencia, los uniformados descubrieron que el detenido portaba un total de nueve municiones: tres calibre 38mm, una calibre 9mm y cinco calibre 32mm.
Elementos secuestrados y amenazas
Además de los proyectiles, el sospechoso cargaba con un estuche de guitarra que utilizaba para ocultar diversas herramientas eléctricas y de mano cuya procedencia legítima no pudo acreditar. Entre lo secuestrado se detalla una amoladora Dewalt, un atornillador, un taladro inalámbrico marca Makita con su respectivo cargador y batería, un termo de metal, un juego de puntas de destornillador, un extensor magnético y un tubo de llave.
Al momento de verse acorralado y durante la aprehensión, el detenido reaccionó de forma violenta y profirió insultos y amenazas de muerte contra dos de los policías que participaban del operativo.
Por este último proceder, Zalazar quedó formalmente vinculado a un nuevo legajo judicial bajo la carátula de amenazas. En el caso tomó intervención el ayudante fiscal Oscar Oropel, bajo la órbita de la UFI Flagrancia, que definirá su situación procesal en los próximos días.