Ana Paula, sobre la sentencia: "Los odio porque me robaron hasta la virginidad, no quiero que salgan más"
/// Por María Eugenia Vega
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/// Por María Eugenia Vega
Mientras le relataba su historia a sanjuan8.com, Ana Paula sintió que alguien tocaba su hombro. Era Marcela Torres, la fiscal que peleó por una condena ejemplar en este caso, quien llegaba para pedirle un abrazo. A la joven se le desorbitaron los ojos y comenzó a temblar de punta a punta. Sabía que vendría con el veredicto final y que todo acabaría: estaba nerviosa por eso. Finalmente, las palabras de Torres la aflojaron por completo: "Ya está, fueron 22 años para tu papá, 20 para tu hermano y 12 para tu mamá, tal como queríamos", un abrazo selló el momento rompiendo con la ansiedad. "Siento mucho lo que te ha pasado y te pido que ahora aceptes la contención psicológica para seguir llevando esto con mucha fortaleza", le dijo, mientras la niña lloraba.
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Minutos antes de eso, Ana Paula estaba recordando momentos de su infancia. Las cosas aberrantes que le hizo su padre, que con él tuvo su primer beso, que la violó un año después de que su hermano le arrebatara la virginidad, todo. Pero también, recordó la relación estrecha que tenía con su madre, ese vínculo que "solo pudo romperse porque ella lo eligió a él", remarcó. "Yo a mi mamá le pedí que lo dejara, ella tenía un amante y yo lo sabía, pero me parecía mucho mejor que se fuera con el otro antes de que siguiera aguantando tantas golpizas de mi papá. Ella me ponía siempre a mi hermanito menor como excusa, a la casa, la vida. Aunque en un momento llegó a decirme que se iría no lo hizo", lanzó.
Además de los abusos que ella sufría, los golpes que iban para todos. "Cuando mi papá golpeaba a mi mamá se iba y no volvía hasta las tres de la mañana. Ella lo tenía que esperar despierta. Él llegaba idiota, la trataba mal y siempre le daba la espalda cuando se acostaba. Pero ella lo permitía porque decía que lo amaba", recordó. Ana Paula asegura que el padre no tenía pruritos en golpear a su madre delante de ellos. "Ella creía que se lo merecía", dijo.
Cuando habla de su mamá, Ana tiene un brillo diferente en los ojos. "Ella me duele, es diferente a lo que me pasa con los otros dos. En un momento quise perdonarla aunque nunca me pidió perdón. Ahora no sé, pero tampoco quiero que se quede en la cárcel para siempre". Los sentimientos de la joven por su madre son encontrados. Siente bronca, pena, rechazo, pero sabe que en el fondo la quiere. Algo así dijo su madre minutos antes, a sanjuan8.com, en la sala I antes de escuchar su sentencia: "No tengo un mal recuerdo de ella, la perdono de corazón por todo el mal que nos está haciendo, pero nunca pasó nada de lo que dijo; se lo vuelvo a repetir. Nunca pasó nada. Ella miente", sostuvo ante las preguntas de este medio.
"Aunque diga lo contrario, mi mamá admitió que yo no mentía. Ella sabe que yo presenté las pruebas. Mi madrina la grabó cuando admitía que yo estaba diciendo la verdad. Que ella sabía que mi papá me violaba, que mi hermano también lo hacía; pero que no decía nada porque él era el amor de su vida", relató la joven. No se olvida de que, con 15 años quedó embarazada de su hermano y, pese a que lo perdió, su madre intentó ponerle el DIU para que no volviera a quedar embarazada, por las reiteradas vejaciones que ocurrían mientras la mujer trabajaba.