Todos pasaron sus descansos de diferentes maneras, por ejemplo, haciendo ejercicio físico y viendo videos y luego, los resultados de su descanso se compararon con los de otros participantes que no habían tomado una pausa o habían usado su tiempo libre como lo harían normalmente.
El análisis realizado por el equipo de WUT encontró que no había una asociación general entre los microdescansos y un mejor desempeño en las tareas, sin embargo, hallaron que los descansos más largos tendían a estar relacionados con un mejor desempeño, especialmente para tareas creativas o de oficina, pero menos para tareas mentalmente más exigentes.
Los jefes también participaron del estudio
El estudio sugirió que ciertas tareas rutinarias realizadas con un alto nivel de automaticidad permiten que “la mente divague, aumentando la probabilidad de cometer errores”, a la vez que indicó que los jefes podrían apoyar el bienestar de los empleados alentándolos a tomar microdescansos.
“La participación de los directivos es relevante, considerando que muchos empleados aún pueden sentir que tomar descansos puede ser percibido como un comportamiento contraproducente”, señaló el informe.
Los autores sugirieron que estudios futuros podrían investigar descansos más largos y la mejor actividad para hacer durante un microdescanso. “Nuestros resultados revelaron que los microdescansos son eficientes para preservar altos niveles de vigor y aliviar la fatiga”, señalaron.
En tanto, se indicó que cualquier actividad breve que ayude a romper la monotonía de las tareas físicas o mentales de una jornada y aunque los descansos sean pequeños, puede tener un impacto poderoso.
Los microdescansos pueden durar desde unos pocos segundos hasta varios minutos y van desde hacer una taza de té hasta estirarse o mirar un video musical. Los estudios demostraron que tomárselos hace que mejore la capacidad de los trabajadores para concentrarse, cambiar la forma en que ven su labor e incluso ayuda a evitar las lesiones típicas que sufren las personas que trabajan en un escritorio todo el día.
La técnica de tomarse pequeños descansos en la jornada laboral surgió a fines de los años 80, cuando investigadores del Instituto Nacional para la Salud y Seguridad Ocupacional en Ohio, y la Universidad de Purdue en Indiana quisieron averiguar si los descansos por un período de tiempo reducido podrían aumentar la productividad o reducir el estrés.