Qué es un psicópata realmente
Un psicópata es alguien con una estructura psicológica diferente e insana, que no habrá de cambiar. Sabe perfectamente qué cosas están bien y cuáles están mal, pero no siente culpa y, por ende, no tendrá inconvenientes en obrar de la peor manera posible si tiene la certeza de que no será descubierto.
También hay personas que sí cuentan con una estructura psicológica que podríamos considerar normal, pero aun así presentan ciertos rasgos propios del psicópata. De aquí en adelante, no habremos de hacer una diferencia entre ambos y nos centraremos en esos rasgos o características generales. Después de todo, lo importante es que puedas reconocerlos para así apartarte del camino de estas personas y abrirte hacia vínculos más saludables.
Cualés son los rasgos propios del psicópata
Decíamos entonces que uno de los rasgos más propios del psicópata es la ausencia del sentimiento de culpa. Y no es difícil deducir la multiplicidad de consecuencias que esto puede traer aparejado para quien se vincula con alguien así, dado que será manipulado sin miramiento alguno.
La manipulación es la herramienta principal que utiliza el psicópata, y puede desenvolverse con ella hábilmente enmascarándose detrás de una personalidad que muchas veces resulta seductora. Hará y dirá lo que quieras escuchar, todo con tal de utilizarte para su propio beneficio.
Él o ella (la psicopatía se da en ambos géneros), en pos de alcanzar sus metas, no vacilará en descartarte una vez que las haya conseguido. Para el psicópata, el otro es un objeto del cual puede servirse para su propio bienestar. ¿Su objeto de amor? Él mismo.
Cuáles son las características de quien cae en las redes de un psicópata
Habiendo descrito brevemente las características más importantes del psicópata, pasaremos ahora a mencionar los rasgos que caracterizan a aquellas personas que suelen caer en sus redes. Cuando nos referimos a estas personas, solemos decir que son sus complementarios. No porque sean sus cómplices (a veces lo son), sino porque tienen una personalidad que es sumamente fácil de manipular por alguien con gran habilidad.
Generalmente, los complementarios tienen una autoestima baja, se la pasan buscando aprobación del otro y mendigando su amor. Necesitan del otro con tal desesperación, que prefieren sufrir por el sometimiento antes que padecer debido al abandono. Casi siempre crédulos, caen con facilidad ante los encantos del psicópata.
No se debe olvidar que psicópata y complementario constituyen un circuito de enfermedad, circuito que una vez terminado puede volver a reiniciarse a menos que ese complementario resuelva cuestiones no sanas que le son propias.
La queja, desde luego, no habrá de ser el camino a dicha resolución. El mejor camino para no vincularse de manera enferma es hacerse cargo de los aspectos propios poco sanos y procurar resolverlos.