“Dormir con el pelo mojado favorece la entrada de gotículas de agua en la cutícula, la capa externa que recubre la fibra capilar y que protege el pelo de las agresiones”, explica Montero. Esta alteración hace que las fibras capilares se vuelvan más vulnerables frente a agentes externos como las radiaciones y también frente a los microorganismos. Dormir con el pelo mojado también tiene un impacto sobre su aspecto, ya que se reduce el brillo y hace que el pelo se vuelva más fino y quebradizo.
La humedad se acumula en la almohada
Acostarse con el pelo mojado hace que, además de estar frescos, la humedad se acumule en la almohada. Esto puede crear un ambiente propicio para el crecimiento de hongos y bacterias, que pueden afectar el cuero cabelludo, causando irritación, descamación y potencialmente infecciones, dice la dermatóloga .
En concreto puede favorecer la proliferación de hongos como la Malassezia, que puede incrementar la descamación, el picor y la dermatitis seborreica o de bacterias como el Staphylococcus aureus, aumentando el riesgo de infecciones del cuero cabelludo. Esta humedad también puede dañar el pelo ya que cuando está mojado o húmedo es más sensible al roce y a la fricción que cuando está seco.