Los hombres y las mujeres son muy diferentes en todos los niveles y el biológico no es la excepción. Por eso, la forma en la que suben y bajan de peso también es dispar. El cuerpo está formado por músculos, huesos, grasa corporal (también llamada tejido adiposo) y líquidos, entre ellos, la sangre. Cuando nos pesamos, el número que marca la balanza es la suma de todo lo anterior.
“El 40 % del peso de los hombres corresponde a los músculos, mientras que en las mujeres es sólo el 30 %. Con el tejido adiposo: ellas presentan un 30 % de grasa, en cambio ellos alrededor del 20 %”, explica a Con Bienestar Silvio Schraier, médico especialista en nutrición y vicedirector de esta especialización de la Fundación Barceló (M.N. 57.648).
Por lo general, la grasa en el hombre está localizada en el abdomen y sirve como combustible para el ayuno. Por su parte, en la mujer se suele ubicar en la cadera y los muslos, como una fuente de energía para el embarazo y la lactancia, momentos de grandes necesidades calóricas.
Esta es la razón por la que si un hombre y una mujer se proponen bajar de peso juntos, él lo hará más rápidamente y en mayor cantidad porque tiene más músculo, mientras que ella lo hará más lentamente y en menor magnitud por tener más tejido graso. Se trata de una desigualdad biológica que no se puede controlar.
Ahora bien: a un hombre le va a ser mucho más sencillo adelgazar que a una mujer, por lo que si la pareja es heterosexual o el par de amigos son chico y chica lo más probable es que él tenga ventaja con respecto a ella.
Los hombres y las mujeres son muy diferentes en todos los niveles y el biológico no es la excepción. Por eso, la forma en la que suben y bajan de peso también es dispar. El cuerpo está formado por músculos, huesos, grasa corporal (también llamada tejido adiposo) y líquidos, entre ellos, la sangre. Cuando nos pesamos, el número que marca la balanza es la suma de todo lo anterior.
“El 40 % del peso de los hombres corresponde a los músculos, mientras que en las mujeres es sólo el 30 %. Con el tejido adiposo: ellas presentan un 30 % de grasa, en cambio ellos alrededor del 20 %”, explica a Con Bienestar Silvio Schraier, médico especialista en nutrición y vicedirector de esta especialización de la Fundación Barceló (M.N. 57.648).
Por lo general, la grasa en el hombre está localizada en el abdomen y sirve como combustible para el ayuno. Por su parte, en la mujer se suele ubicar en la cadera y los muslos, como una fuente de energía para el embarazo y la lactancia, momentos de grandes necesidades calóricas.
Esta es la razón por la que si un hombre y una mujer se proponen bajar de peso juntos, él lo hará más rápidamente y en mayor cantidad porque tiene más músculo, mientras que ella lo hará más lentamente y en menor magnitud por tener más tejido graso. Se trata de una desigualdad biológica que no se puede controlar.