La especialista señaló que esas conversaciones también ayudan a definir cuestiones prácticas, como la organización cotidiana, la economía familiar, la salud y la distribución de las responsabilidades una vez que llegue el hijo.
Además, remarcó que hoy muchas personas postergan la maternidad o la paternidad para priorizar estudios, desarrollo profesional o alcanzar una mayor estabilidad económica, por lo que los tiempos para formar una familia son cada vez más diversos.
Otro de los puntos que destacó es la importancia de la corresponsabilidad. Según explicó, el cuidado de los hijos debe pensarse desde el inicio como una tarea compartida y no como una responsabilidad que recaiga principalmente sobre la madre.
Para Dawson, construir acuerdos antes del embarazo permite repartir mejor las tareas, fortalecer el vínculo de pareja y ofrecer un entorno más equilibrado para el desarrollo de los hijos.
En ese sentido, concluyó que planificar una familia implica mucho más que elegir cuándo tener un hijo: supone construir un proyecto común basado en el diálogo, la organización y el compromiso de ambos integrantes de la pareja.