A la dificultad que entraña el tamaño de la pista, se une la orografía de la isla que complica aún más las maniobras de despegue y de aterrizaje. El aeródromo se localiza en una de las pocas áreas asfaltadas de la isla, está rodeado por altos cerros y por acantilados que dan al mar en ambos extremos de la pista.
Los autores del video probaron casi una decena de diferentes aeronaves, incluida una avioneta Beechcraft King Air C90, un jet Bombardier Challenger 300 y aviones de pasajeros como McDonnell Douglas MD-80em, Boeing 737-800 y Boeing 777.
El operador de la simulación logró completar el despegue de un Boeing 737, aunque con un golpe de cola. Sin embargo, las maniobras de casi todas las grandes aeronaves concluyeron sin éxito.
En realidad, el aeropuerto de Saba no está adaptado para jets. Solo los aparatos con capacidades STOL (despegue y aterrizaje cortos, por sus siglas en inglés), de vuelo lento, ligeros y con la potencia suficiente, son capaces de realizar las maniobras.
“Sencillamente, resulta imposible utilizar aviones grandes en este aeropuerto”, comenta el autor del video. Se puede concluir que los resultados de la ‘investigación’ de Swiss001 confirman la reputación del Juancho E. Yrausquin como uno de los aeropuertos más peligrosos del mundo.