Con excepción de Titania, de 1.580 km de diámetro, los astrónomos habían especulado que las lunas de Urano eran demasiado pequeñas para retener el calor necesario para mantener un océano interno líquido. Sin embargo, este nuevo estudio reveló lo que podría ser una fuente potencial de calor en los mantos rocosos de las lunas, que liberan un líquido caliente que ayudaría a un océano a mantener un ambiente cálido. También mostró que las superficies de las lunas probablemente estén lo suficientemente aisladas como para retener ese calor interno. El trabajo fue publicado recientemente en Journal of Geophysical Research.
"Cuando se trata de cuerpos pequeños, planetas enanos y lunas, los científicos planetarios han encontrado previamente evidencia de océanos en varios lugares poco probables", señaló Julie Castillo-Rogez, miembro del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA y autora principal del trabajo. "Entonces, hay mecanismos en juego que no entendemos completamente. Este documento investiga cuáles podrían ser y cómo son relevantes para los muchos cuerpos en el sistema solar que podrían ser ricos en agua pero tienen un calor interno limitado", agregó.