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¿Libros más baratos o el riesgo de perder librerías? El debate que divide al país
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¿Libros más baratos o el riesgo de perder librerías? El debate que divide al país

El Gobierno nacional busca derogar la Ley del Libro, una norma que desde hace más de dos décadas fija un precio único para cada ejemplar en todo el país.

La discusión sobre el futuro del mercado editorial volvió al centro de la escena y promete instalar un debate que atraviesa mucho más que a escritores y editores: también involucra a lectores, docentes, estudiantes y a quienes compran un libro en cualquier rincón del país.

El Gobierno de Javier Milei confirmó que buscará avanzar durante el segundo semestre con la derogación de la Ley 25.542, conocida como Ley del Libro, una norma vigente desde 2001 que establece un precio único para cada publicación. La iniciativa todavía no ingresó al Congreso, pero ya generó posiciones enfrentadas.

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La pregunta es sencilla, aunque la respuesta divide aguas: ¿conviene liberar el precio de los libros para fomentar la competencia o mantener un valor único para proteger a las librerías independientes?

Cómo funciona hoy la Ley del Libro

Actualmente, cada editorial fija un precio de venta al público para un libro y ese valor debe respetarse en todo el territorio nacional. Esto significa que un mismo título cuesta lo mismo tanto en una gran cadena comercial como en una librería de barrio o en una plataforma de venta.

La norma contempla excepciones para ferias del libro, compras institucionales, bibliotecas y determinados programas culturales, pero impide que los comercios compitan mediante descuentos permanentes sobre un mismo ejemplar.

Qué busca cambiar el Gobierno

Desde el Ministerio de Desregulación sostienen que eliminar el precio único permitirá que cada comercio venda los libros al valor que considere conveniente. La apuesta oficial es que la competencia entre librerías, supermercados y plataformas digitales genere promociones, descuentos y precios más bajos para los consumidores.

Para el ministro Federico Sturzenegger, la legislación actual termina encareciendo el acceso a la lectura y limita la posibilidad de que un comercio liquide stock o realice ofertas. Del otro lado, las principales cámaras del sector editorial aseguran que la ley no existe para encarecer los libros, sino para evitar que los grandes jugadores del mercado concentren las ventas.

Según explican, si desaparece el precio único, las grandes cadenas y plataformas podrían ofrecer descuentos difíciles de igualar para una librería independiente. El temor es que muchos comercios pequeños terminen cerrando y que, con menos competencia, el mercado quede concentrado en pocas empresas.

vAdemás, sostienen que el valor de un libro no depende únicamente de la librería, sino principalmente de los costos de producción definidos por las editoriales, donde el papel representa uno de los principales componentes del precio final.

La polémica tomó fuerza después de que la actriz Lorena Vega utilizara la ceremonia de los Premios Pinti para defender la Ley del Libro y advertir sobre el impacto que tendría su eliminación en la industria cultural.

Pero el debate ya venía instalado desde días antes, cuando Federico Sturzenegger defendió públicamente la desregulación y sostuvo que permitirá que los argentinos accedan a libros más económicos.

Mientras el Gobierno plantea que la competencia beneficiará al consumidor, libreros y editores responden que la discusión no pasa solo por el precio, sino también por el futuro de las librerías independientes, consideradas espacios culturales además de comercios.

Por ahora, el proyecto aún no fue enviado al Congreso. Sin embargo, cuando eso ocurra volverá una discusión que involucra a todo el sector y también a los lectores: ¿es mejor privilegiar la competencia para bajar precios o mantener reglas que protejan la diversidad de librerías en todo el país?

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