Los resultados revelaron que quienes consumieron pomelo fresco en las comidas presentaron una reducción notable de los niveles de glucosa y una mayor pérdida de peso, en comparación con el resto de los participantes de los otros grupos.
Los beneficios del pomelo fresco no sólo se reducen a llevar una dieta saludable. Su consumo también es conveniente en la lucha contra la diabetes. El pomelo es rico en una sustancia antioxidante llamada naringenina, que resultaría beneficiosa para quienes padecen esa enfermedad, según indicó un informe elaborado por el Hospital General de Massachusetts (EE.UU.) y la Universidad Hebrea de Jerusalén (Israel).
La sustancia favorecería que el hígado descomponga grasas y, de esa manera, aumente la sensibilidad a la insulina, según detalló el informe. La narigenina activa una serie de proteínas, que provocan una descomposición de ácidos grasos por parte del hígado.
Otra de las virtudes del pomelo está relacionada con la vitamina C. En este cítrico, al igual que en otros, abundan los ácidos oxálico, tartárico, málico y cítrico. ¿Por qué son buenos? Además del sabor característico, que algunos aman y otros odian, favorecen a la absorción del hierro y fomentan la resistencia a las infecciones.
En cuanto a su valor nutricional, según indica la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, cada 100 gramos de pomelo aportan 35 calorías, 23 miligramos de calcio, 0,1 de hierro, 9 de magnesio, 200 de potasio y 20 de fósforo.
Por último, el consumo de pomelo también es bueno para nuestros ojos. ¿Por qué? Provee de betacaroteno, un pigmento que pertenece al grupo de los carotenoides, que se transforma en vitamina A en nuestro cuerpo. Estas sustancias no sólo son buenos antioxidantes sino también protectores de nuestra vista y de enfermedades como la degeneración macular y las cataratas.
Pese a sus múltiples cualidades, el consumo de pomelo también tiene algunas contraindicaciones en algunos casos particulares. Por ejemplo, es capaz de interferir la acción de algunos fármacos por su capacidad de unirse a enzimas. Tampoco se recomienda el consumo de pomelo -ni de otros cítricos como la naranja- para aquellas personas que tengan patologías estomacales, como gastritis o úlceras, porque tiene el poder de estimular los jugos gástricos.