Así, bajo el lema “Comprime fuerte y rápido. Nuestras manos salvan vidas”, la FAC viene desarrollando diferentes acciones en todo el país para brindar información y capacitación sobre RCP.
Cómo hacer RCP: con tres simples pasos, se puede salvar una vida
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Detectar el problema: acercarse a la víctima en forma segura, comprobar si responde o respira con normalidad, si no lo hace es necesario iniciar RCP.
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Llamar al número de emergencias y solicitar asistencia, explicando muy claramente dónde se está ubicado. Además, de ser posible, pedir en el lugar donde uno se encuentra un desfibrilador (DEA).
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Comprimir el centro del pecho de la víctima, con una profundidad de entre 5 y 6 cm y frecuencia de 100/120 veces por minuto, con mínimas interrupciones y cuando llegue el DEA encenderlo y utilizarlo. Continuar con las maniobras de compresión hasta que llegue el servicio de emergencia.
En el marco de la pandemia por COVID 19, desde FAC se recuerda que se debe tener el barbijo colocado y también colocárselo a la víctima antes de comenzar a realizar RCP.
“Queremos difundir a la comunidad la importancia de aprender a reanimar con las propias manos, especialmente en la población general, no médica, ya que la mayoría de las muertes por paro cardiorrespiratorio se produce fuera del ámbito hospitalario. Hasta hace no mucho tiempo, la RCP era algo muy complejo; hoy se sabe que mientras el paciente sea masajeado convenientemente, la posibilidad de sobrevida es mucho mayor”, remarca Walter Stoermann (M.P. 2677), médico cardiólogo, secretario de la Red Nacional de RCP y Áreas Cardioasistidas de la FAC.
Con este objetivo, se conformó la red Federal de Reanimación Cardiopulmonar y Cardioasistencia que, como su nombre lo indica, “es un entretejido de voluntades a lo largo de todo el país que tiene como objetivo la educación en RCP en sus distintos niveles, con la visión de lograr que desde Ushuaia hasta La Quiaca, desde Corrientes hasta San Juan, hasta el último rincón del país, se tenga acceso al entrenamiento en RCP, y también a la posibilidad de la desfibrilación precoz mediante los programas de Cardioasistencia y así evitar hasta un 40% de estas muertes”, concluyó Fernández.