Para que el rizador haga su trabajo y rice nuestras pestañas, es importante revisar todos los pasos que seguimos en nuestra rutina. Y comenzar colocando la cabeza recta frente al espejo, lo más cerca posible, con la barbilla ligeramente hacia arriba y la cabeza inclinada hacia atrás, para que al mover el brazo sea más sencillo dibujar un ángulo de 45 grados. Y para que podamos situar el rizador en el lugar correcto sin pellizcarnos accidentalmente el párpado.
A la hora de utilizarlo, es importante aclarar que la definición del rizo no depende de la intensidad con la que apretemos el rizador. E incluso puede ser contraproducente, ya que puede causar que se queden de punta.
Para conseguir un rizo suave debemos mantener el rizador lo suficientemente cerca de la base son tirar del ojo, o pellizcar la piel. Y debemos hacerlo con tranquilidad, verificando previamente con suavidad que no nos vamos a hacer daño cuando presionemos el rizador. Entonces, lo sostenemos cerrado unos cinco segundos, lo abrimos y lo soltamos. Aquí es importante insistir en que nunca se debe deslizar el rizador por las pestañas, ni mucho menos dar tirones.
Como cualquier otro instrumento de nuestra rutina beauty, es aconsejable mantener limpio el rizador, frotando con un poco de alcohol, y vigilar las almohadillas a las que se adhieren tus pestañas, y que conviene cambiar cada tres meses.
Fuente: mujerhoy